lunes, 25 de mayo de 2009

DISCAPACIDAD VISUAL Y DESTREZAS MANIPULATIVAS // VARIOS AUTORES // ONCE, MADRID 2007


Con las manos también se ve.

De los cinco sentidos, el de mayor capacidad cognoscitiva y adaptativa es, sin duda, el de la vista. El ochenta por ciento de la información que se adquiere del mundo circundante es de índole visual. El hombre es un ser eminentemente óptico. Ni oído, ni olfato, ni gusto, ni tacto exhiben en el hombre la extraordinaria capacidad aprehensiva del sentido de la vista.
Sólo cuando el sentido de la vista falla, sólo cuando el sujeto se halla total o parcialmente privado de él, adquieren los restantes una mayor eficiencia y un desarrollo perceptible sensiblemente superior. Es lo que sucede notablemente en el caso de las personas ciegas cuya capacidad aprehensiva se concentra, sobretodo, en el sentido del oído y del tacto. Éstas constituyen la base de su relación cognoscitiva con el mundo que los rodea. El sentido del oído que, como la vista, “actúa a distancia” constituye una fuente de información del medio y de comunicación sumamente valiosa para la persona ciega.
Por el tacto, sobretodo de manos y pies, el ciego se oriente y se desplaza con autonomía en el espacio circundante; por el tacto reconoce y maneja los objetos del entorno; por el tacto accede a la cultura y a su vez al sistema braille; por el tacto se relaciona afectivamente con el otro a través del apretón de manos, de la caricia y del abrazo.
En el transcurso de estos años, una serie de investigaciones bien diseñadas han puesto claramente de manifiesto que a través de este sentido somos capaces de realizar finísimas discriminaciones sobre texturas, dureza y resistencia de objetos, temperaturas, tamaños y formas, grado de viscosidad de líquidos y otras muchas propiedades de los objetos y materiales de nuestro entorno cotidiano. Las investigaciones dan como resultado la distinción neta entre tres tipos de percepción através del sentido del tacto: la percepción cutánea o tacto pasivo, que capta la información estimular del objeto mediante ciertas terminaciones sensoriales apropiadas, y que implica, de parte del sujeto, una actitud meramente pasiva y receptiva; la percepción cinestésica o proprioceptiva, que es la percepción táctil que capta la información proveniente de los músculos, tendones y articulaciones del organismo; y la percepción háptica o tacto activo, combinación de las dos anteriores, por la que el sujeto aprehende la mayoría de las cualidades táctiles de los objetos (forma, tamaño, posición, movimiento, textura, resistencia, etc.)
La imagen o configuración del mundo que el sujeto se forja a través de la percepción háptica del mismo, se rige por cinco principios básicos:
1. Aprehensión globalizadora: En el primer contacto del sujeto con el objeto, donde se extrae una imagen global de éste, mediante el desplazamiento de las manos y dedos por toda la superficie. Esta imagen háptica es necesariamente indeterminada, general y confusa. Por ella se adquiere una primera idea, vaga e imprecisa, de la consistencia, forma, tamaño y límites de la realidad tocada.
2. Análisis Reductivo: La aprehensión adecuada del objeto habrá de proseguir por las descomposición estructural del mismo. Se analizan sus partes integrantes, distinguiendo las principales de las secundarias. Así notará la diferencia y peculiaridad estructural. El movimiento de manos y dedos no siempre uniforme va descubriendo paulatinamente la diferencia. Se llega así de los general y confuso a lo particular y distinto.
3. Síntesis Recompositiva: Para que la percepción alcance plena eficacia cognitiva, los elementos descubiertos en la pase de análisis deben ser integrados en una estructura global, cuyas diversas relaciones queden especificadas de forma clara e inequívoca. Recompone el objeto en su mente dándole una imagen integral. La idea global inicial del objeto, vaga e imprecisa, se vuelve precisa y determinada.
4. Esquematismo: La percepción háptica aprehende ante todo tipos y esquemas, no cosas y objetos singulares. Cuando la mano capta una forma, lo que percibe directamente es una índole o naturaleza específica, no una entidad singular de esta o aquella cualidad.
5. Propositividad: Exige una actitud del sujeto una actitud activa e intencional de su intelecto y su voluntad. Se requiere propósito y predisposición. El esfuerzo, el impulso y la intención son así ingredientes esenciales. La percepción táctil es un producto constituido, elaborado, y no una representación fotográfica de la realidad.

La mano (miembro sensomotor por excelencia) posee dos aptitudes táctiles fundamentales: la sensorial y la manipulativa. Con la mano captamos innumerables cualidades sensibles de los cuerpos, el tamaño, la forma, la posición, la textura, etc. Y con ella también, mediante la movilidad y la flexibilidad de los dedos y a modo de instrumento natural, realizamos variadísimas tareas manipulativas con los objetos de nuestro entorno. Es el órgano corporal de conocimiento y de tres dimensiones de nuestro psiquismo: la tecnomanipulativa, la afectiva y la comunicativa.
Con las manos reconocemos nuestro cuerpo y el de los que nos rodean. Los objetos que hay al alcance, sus cualidades y utilidades. Con las yemas de los dedos captan las figuras en relieve y los signos del sistema braille. Con la mano se forman la imagen de mundo.
Todo esto prueba claramente la extraordinaria capacidad aprehensiva y transformadora de la mano. Con ella el sujeto (principalmente los ciegos) captan la realidad desde una determinada perspectiva (háptica) tan rica y potente en la corta distancia como la perspectiva óptica. El ciego, que ante todo toca, no imagina el mundo con su mano tocante, directamente lo capta, lo “ve” en su realidad auténtica y genuina, en su realidad de cualidades táctiles, como el vidente la aprehende en su realidad de cualidades visuales.


Desarrollo de la función manual.

La habilidad es la capacidad para coordinar determinados movimientos, realizar ciertas tareas o resolver algún tipo de problema.
Cualquier persona ciega o con grave discapacidad visual a la que se entrenen adecuadamente sus capacidades táctiles, es capaz de desarrollar habilidades, destrezas y recursos que le permitan un funcionamiento autónomo, eficaz y seguro en entornos espaciales concretos.
El conocimiento de las cosas que adquieren las personas que utilizan el tacto como base de su aprendizaje se ve, en gran medida, condicionado por la cantidad de información a la que son capaces de llegar a través de, fundamentalmente, sus manos u, ocasionalmente, otras partes del cuerpo, y de la habilidad con la que realicen esta acción. De ahí la necesidad de desarrollar una adecuada destreza manipulativas en todas las personas ciegas, de poner a su alcance la mayor cantidad de información táctil y de potenciar la curiosidad por tocar cuantas cosas les sea posible.
Entre las diversas habilidades funcionales que permiten resolver de una manera autónoma y satisfactoria las diferentes situaciones que se presenten diariamente, podemos distinguir:
• Localización: Casual o intencionalmente hallar un objeto.
• Exploración: Mover la mano sobre algo para obtener información de sus cualidades táctiles.
• Manipulación: Mover intencionalmente un objeto.
• Reconocimiento: Asociar un objeto con lo que se recuerda hacerse de el mismo.
• Comparación: Descubrir parecidos, diferencias y preferencias.
• Comunicación: Usar objetos para pedir, rechazar, comentar o preguntar.
• Organización: Encontrar objetos y retornarlos a su lugar de costumbre, separar o categorizar objetos en diferentes sitios, recolectar materiales, etc.

Solo a través de los movimientos manuales hábiles y bien organizados las personas ciegas son capaces de entrar en contacto directamente con el entorno.
La habilidad manual se adquiere a través de la continua manipulación personal y activa de multitud de objetos de diferentes formas, tamaños, texturas y pesos.
Estas actividades educan la mano y hacen posible la compleja organización de la función manual; además, nos facilitan el reconocimiento de objetos y favorecen la comunicación con otras personas.
Los bazos, las manos y, sobretodo los dedos, deben habituarse a tocar, a diferenciar formas y a coordinarse, lo que va a dar lugar a la destreza a capacidad de realizas algo con rapidez y seguridad.
Las yemas de los dedos son los principales activos táctiles de nuestro cuerpo. Para conseguir la sensibilidad en las yemas es necesario realizar actividades que potencien su capacidad táctil (contactar, tocar y palpar), que las preparen para presionar y las relajen para captar los estímulos adecuados.


Recursos didácticos.

Conviene tener en cuenta algunas características físicas de los recursos a utilizar:
• Material agradable al tacto para no producir rechazo.
• Debe ser representativo de lo que se quiere mostrar.
• Fácilmente manipulable en cuanto a tamaño y peso.
• Si es descomponible, que sea de pocas piezas y grandes.
• Las figuras han de representarse en relieve, de manera esquemática y sin perspectiva, no resaltando excesivos detalles y utilizando distintos tipos de trazos.
• La información textual en braille, conviene que sea simbólica, señalando detalles significativos.
• La representación de imágenes debe ser concreta, evitando las representaciones de carácter abstracto.
• Siempre que sea posible, el material debe contar con tres dimensiones.

No todas las personas poseemos las mismas capacidades tacto-manipulativas ni tampoco necesitamos desarrollarlas de la misma manera. Las personas ciegas y con discapacidad visual desarrollan unas habilidades y destrezas manipulativas específicas para suplir los problemas derivados de su discapacidad: lectura braille, manejo de un bastón, reconocimiento de objetos, etc.

1 comentario:

  1. Hemos aperendido un montón; muy buen resumen.
    percepción háptica
    incluirlo en la ficha, empezar a aplicar los conceptos/terminos precisos del problema de diseño a resolver.
    PP

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